Un pequeño paseo por el medievo..., Hondarribia, a 14 km de Ator Etxea.

Hondarribia es, actualmente, la única ciudad de Gipuzkoa que conserva sus murallas renacentistas. La zona fue ya habilitada en el Paleolítico. Los romanos exportaron por sus aguas mineral extraído en las cercanas minas.

Dada sus situación estratégica comenzó a ser fortificada en la Alta Edad Media, primero por los reyes de Navarra y después por los de Castilla. Fue en el renacimiento cuando el recinto amurallado adquirió su estructura actual con fuertes murallas, baluartes, puentes levadizos y fosos.

Hondarribia medieval y marinera; una vez visitado el casco medieval, podemos bajar al barrio de la marina; un auténtico paraíso para los que gusten disfrutar tomando los típico pintxos de la zona.

El puerto deportivo de la ciudad, ofrece innumerables posibilidades para los aficionados a la mar; Buceo,Vela,Piraguismo,Surf...

Hendaia, a 14 km de Ator Etxea;Hendaia / Hendaye en francés es vecina de Hondarribia; los dos pueblos comparten frontera con el río Bidasoa. Hay un servicio de motora para cruzar el río entre los dos países en cinco minutos.

En Hendaia encontramos la playa de Ondarraitz, la playa de arena fina más larga de todo el País Vasco. Paseando por la orilla de la playa veremos al fondo de la misma el Parque natural de Abbadie, un espacio protegido que se encuentra situado sobre el mar. Cuenta con 63 Ha y se puede disfrutar en cualquier época del año. Pasear por el parque, con el mar en el horizonte, es una verdadero placer para los sentidos.

Saint Jean de Luz- (Donibane Lohitzun) a 17 km de Ator Etxea; Biarritz a 30 km de Ator Etxea;es quizá la ciudad vasco-francesa con mayor 'charme' de todo el litoral junto a Biarritz. Tanto por tamaño, como por ubicación, playas y paseos alientan al callejeo por un entorno tan cuidado que parece un jardín japonés. San Juan de Luz huele a brea y a salitre porque está volcada y gira alrededor del mar. Un mar que, sobre todo, se hace presente en su activo y pintoresco puerto, al que siguen llegando numerosos pesqueros con sus bodegas repletas de sardinas, anchoas y bonitos. El puerto es también un buen lugar para iniciar un tranquilo paseo a pie por la localidad. En sus inmediaciones se hallan la mayoría de los edificios nobles que se conservan en la localidad.

Solamente el puerto y los últimos metros del río Nivelle separan San Juan de Luz de Cibourne. Atravesando esta pequeña localidad, que conserva una de las joyas del art decó, la Villa Leïhorra, se puede acceder hasta los acantilados rocosos de Socoa, desde los que se divisan unas interesantes vistas de la costa vasca que se extiende entre la fronteriza Hendaya y la aristocrática Biarritz. Para disfrutar de la mejor panorámica de todo el Laburdi –una de las tres provincias del País Vasco francés-, hay que dirigirse hasta la última cumbre de los Pirineos Atlánticos: el pico de La Rhune. Un antiguo tren de cremallera, construido en madera, sube desde el Col de Saint Ignace hasta los 900 metros de esta emblemática montaña.

Saint Jean de Luz- (Donibane Lohitzun) a 17 km de Ator Etxea; es quizá la ciudad vasco-francesa con mayor 'charme' de todo el litoral junto a Biarritz. Tanto por tamaño, como por ubicación, playas y paseos alientan al callejeo por un entorno tan cuidado que parece un jardín japonés. San Juan de Luz huele a brea y a salitre porque está volcada y gira alrededor del mar. Un mar que, sobre todo, se hace presente en su activo y pintoresco puerto, al que siguen llegando numerosos pesqueros con sus bodegas repletas de sardinas, anchoas y bonitos. El puerto es también un buen lugar para iniciar un tranquilo paseo a pie por la localidad. En sus inmediaciones se hallan la mayoría de los edificios nobles que se conservan en la localidad. 

Entre el puerto y una cuidada playa, discurre la rue Mazarin, antigua calle en la que tenían sus casas los más poderosos armadores de la localidad y que permite enlazar con el entramado de vías peatonales que configuran el centro de la ciudad.

Solamente el puerto y los últimos metros del río Nivelle separan San Juan de Luz de Cibourne. Atravesando esta pequeña localidad, que conserva una de las joyas del art decó, la Villa Leïhorra, se puede acceder hasta los acantilados rocosos de Socoa, desde los que se divisan unas interesantes vistas de la costa vasca que se extiende entre la fronteriza Hendaya y la aristocrática Biarritz. Para disfrutar de la mejor panorámica de todo el Laburdi –una de las tres provincias del País Vasco francés-, hay que dirigirse hasta la última cumbre de los Pirineos Atlánticos: el pico de La Rhune. Un antiguo tren de cremallera, construido en madera, sube desde el Col de Saint Ignace hasta los 900 metros de esta emblemática montaña.

Donostia-San Sebastián a 30 km de Ator Etxea; Tradición y modernidad conviven en esta pequeña gran ciudad con pinceladas de la Belle Epoque que tiene una agenda cultural de primer nivel con sus festivales internacionales de cine y jazz y su programación cultural puntera.San Sebastián es, además, la capital mundial del pintxo. La gastronomía compite en protagonismo con la naturaleza en esta ciudad conocida mundialmente por su cocina y sus cocineros y que aglutina 16 estrellas Michelín.

San Juan Xar; a 14 km de Ator Etxea; La Reserva Natural de San Juan Xar se encuentra entre las localdiades de Igantzi y Arantza. Se trata de una reserva rica en carpes, fresnos, robles, tilos y avellanos. Enclavada en esta Reserva se encuentra la ermita de San Juan Bautista, una cueva natural que contiene la imagen de San Juan Xar. La creencia popular atribuye poderes curativos al agua que mana de este punto y con tal motivo y en esta festividad de San Juan, cientos de personas se darán cita en la misa que se celebrará en torno al mediodía. Son muchos los que creen en los poderes curativos de esta agua, sobre todo para los males de la piel. Por eso, los que hoy asistan beberán de los tres caños de la fuente y también se lavarán con el agua. Habrá quien se llevará un poco de agua a casa y los que utilicen paños para lavarse, los dejarán en el lugar como se hace habitualmente. Numerosas son las culturas en todas las partes del mundo que consideran a las cuevas como entradas al mundo subterráneo de los muertos, por lo que colocan flores a su entrada. Lo que da que pensar que la historia de este lugar puede ser más larga de lo que podamos imaginar en un principio. De hecho, muchísimos lugares de culto cristianos como este ocuparon el lugar de otros paganos más antiguos. Y tampoco debemos olvidar, aunque en tiempos más recientes, la locura hechiceril que invadi&ocute; especialmente a Navarra a comienzos de la Edad moderna.

Urdax-Urdazubi; 23 kilómetros desde Ator Etxea; La pequeña y bella localidad de Urdax esconde numerosos atractivos; puentes medievales, majestuosos caserones, antiguas construcciones como el cenobio románico de San Salvador o las cuevas prehistóricas como la de Ikaburu, asentada bajo los verdes prados de la Navarra cantábrica y a pocos kilómetros de la costa y de la frontera con Francia.Se trata de una cueva que se originó hace unos 14.000 años. Una visita por sus galerias, le adentrará en un mágico universo;Brujas, inquisidores, contrabandistas, peregrinos y monjes han ido perfilando la identidad de Urdax "la embrujada".En Urdax está el monasterio románicode San Salvador, erigido en el siglo XI forma parte de la memoria del lugar. En él se fraguaron las pesquisas inquisitorias que darían lugar al cruel Auto de Fe de Logroño en 1610. Más tarde, fue hospital de peregrinos.Se puede conocer el cenobio, su museo, su claustro y el molino aún hoy en funcionamiento.La Cueva de Ikaburu, ofrece bellas formaciones de estalagmitas y estalactitas. Con el fin de preservar este enclave natural, sólo puede visitarse con guías especializados. La visita, con una duración aproximada de 40 minutos, sigue un recorrido acondicionado a través de las infinitas formas que el agua ha perforado en su goteo de siglos. Repare en los brillos que descubren la presencia de magnesio en las rocas y déjese envolver por el sonido del río Urtxuma que fluye como hace siglos por sus eternas galerías. Las leyendas locales cuentan que aún hoy es morada de lamias, seres mitológicos mitad pez y mitad mujer.

Para los que quieran recorrer a píe y deleitarse en la naturaleza, se puede realizar un cómodo paseo que une las cuevas de Urdax con las de Zugarramurdi y Sara. Se trata del denominado Sendero de los contrabandistas. Está señalizado con un caballo pintado de azul, entraña poca dificultad y discurre tranquilo entre prados y bosques.


El embrujo de Zugarramurdi; 25 km de Ator Etxea; Nada más llegar al pueblo que da nombre a las cuevas de Zugarramurdi, uno ya sabe que ha viajado hasta un lugar especial. Prueba de ello es que el turista ocasional queda anestesiado de inmediato por lo que ve, por lo que escucha y, cómo no, por lo que huele. Todo cuanto se apercibe en derredor del pueblo encantado posee un toque mágico, casi fantástico. Es un país embrujado. 

En los dos kilómetros que separan al pueblo de las cuevas, el hermoso paisaje que se divisa nos indica que el mar Cantábrico se bate cerca, tan sólo a unos kilómetros de distancia. Además, huele a hierba y se pueden contemplar magníficas vistas con las vacas paciendo tranquilamente por los campos aledaños. Y es que el valle de Baztán y la muga con Urdax, dibujan un paraje casi virgen, frondoso, difuminado de tonalidades y contrastes de color verde azulado. Navarra Tiene encanto. Todos los pueblos de la Navarra húmeda son atractivos para el turismo, pues en ellos se mezclan el paisaje, el clima, la belleza y, en este caso particular, la brujería. El pueblo de Zugarramurdi, por ejemplo, está situado en un lugar privilegiado, y los visitantes pueden disfrutar con la sobriedad de los caserones centenarios, a veces blasonados, y por supuesto muy bien cuidados. Y también, desde luego, de la magnífica iglesia de la Asunción, levantada en el siglo XVIII y parcialmente destruida por los franceses durante la guerra de la Independencia. Zugarramurdi, el pueblo de las brujas , es una pequeña localidad navarra situada a escasos kilómetros de la frontera con Francia. Pasear por sus calles es un viaje hacia el pasado, una aventura que nos traslada a épocas en la que superstición y la magia reinaban en nuestro país. (Texto: Francisco Contreras Gil)


Mitos, Leyendas y rituales secretos en Sara: a 11 km de Ator Etxea; Conocidas desde los tiempos remotos, las Cuevas de sara tienen un papel muy importante en este territorio fronterizo : sitio de vivienda durante la Prehistoria, lugar de refugio durante las guerras, lugar de pasaje e intercambio para « el trabajo de Noche ».Las leyendas ancestrales de estas cuevas siguen todavía. El famoso etnólogo y prehistoriador vasco José Miguel de Barandiaran los ha recolectado y forman parte de la mitología vasca y de la idea de que el hombre tenga derecho a una tierra para vivir y morir. El siglo XVII es el de la represión con las acusaciones de brujería.

Este territorio fue para José Miguel de Barandiaran, una tierra de predilección para sus investigaciones. Considerado como el más famoso antropólogo vasco y como uno de los grandes juicios de nuestra época. Era de Ataun en Gipuzkoa y vivío durante 15 años en Sara donde persiguió sus obras.
Murío en 1991, tenía 102 años. En Sara le rendimos homenaje dedicándole la nueva visita de las Cuevas por la obra de toda su vida a la memoria de los vascos. Las huellas más antiguas de presencia humana en el País Vasco son de 200 000 años antes JC. Segun algunos antropólogos, linguistos y archeólogos, parece que la lengua vasca era ya utilizada durante la Prehistoría. Es con la llegada de los Romanos en Tierra Vasca que pasamos a la epoca Histórica.


¿Qué es Bertiz? Bértiz se encuentra en los Valles Cantábricos de la montaña de Navarra (23 km desde Ator Etxea), más concretamente en Oieregi-Bertizarana. Es un espacio singular, su gran belleza, la presencia de fauna forestal asociada a un bosque maduro y su gran naturalidad, determinaron su declaración como Parque Natural en el año 1984, cumpliendo así los deseos de sus anteriores propietarios D. Pedro Ciga y Dª Dorotea Fernández. Bértiz es todo esto y también destino obligado de muchas de las personas que se encuentran de visita en Navarra. A este público se dirigen las acciones y programas que permiten satisfacer sus expectativas al mismo tiempo que se garantiza la conservación de los valores de Bértiz. Es por lo tanto un lugar donde se demuestra que uso y conservación son compatibles. Impresiona la cubierta vegetal del Señorío de Bértiz (Oronoz), en Navarra. Es exuberante y se debe al clima, cálido y muy lluvioso (hasta 2.000 litros al año), y a la ausencia de heladas. Una masa cerrada de hayas cubre casi en su totalidad las 2.040 hectáreas del parque. Ha habido intentos de reducir su número con entresacas, paralizadas por las protestas de los ecologistas. Esta bonanza natural ha permitido que alrededor del palacete de Pedro de Ciga la vegetación sea exuberante. El conjunto fue donado al Gobierno de Navarra en 1949 y declarado Parque Natural en 1984. 

1. Palacio Aitzkolegi: Aitzkolegi, construcción modernista de principios de siglo, se encuentra en la cima del monte del mismo nombre. Desde la entrada hay 11 kilómetros por pista empedrada. Está prohibido circular en vehículo, aunque sí en bicicleta de montaña y a caballo. Como es lógico, la distancia es excesiva para una familia con niños, por lo que se recomienda caminar un rato a través del bosque impenetrable y volver a la orilla de Bidasoa para visitar los edificios más turísticos.
2. Jardín Zaharra : Alrededor de la residencia de los señores de Bértiz se ha ido formando, a lo largo de las décadas, un jardín botánico que parece chino. Data de 1847 y fue diseñado por un jardinero francés para los marqueses de Bessolla.  Incluye 126 clases de plantas. Entre ellas árboles tan raros como gingkos de China, sequoias de California, palmeras, magnolios, araucarias de Chile, pinsapos andaluces, castaños de los Balcanes, bambues y nenúfares, alrededor de un pequeño lago. Está cerrado desde el pasado febrero por remodelación y se abrirá en julio.
3. El rastro animal: Junto a este palacio se encuentra la casa Tenientetxea, donde se ha instalado un Centro de Interpretación perfectamente preparado para diversión de los niños y también de los mayores. 
La fauna es un elemento muy importante en el parque. Junto a los corzos, ciervos y jabalíes propios de la zona, muy difíciles de ver, hay un invasor no invitado llamado coipú. Es un pariente menor de los castores y procede de Chile. Es un roedor oportunista que vive en los mismos parajes que la nutria.
Es muy fácil ver ardillas y en los días menos frecuentados se puede escuchar el tableteo del pájaro carpintero.
4. Nace el Bidasoa: El río Baztán cambia de nombre en Bértiz. Tuerce hacia el norte y en su búsqueda del Cantábrico, pasa a convertirse en el Bidasoa, hasta desembocar en la bahía de Txingudi.
Con Mugarie como epicentro, no debemos de dejar de visitar (por fuera, puesto que son particulares) algunas de las magníficas casas torre y palacios del valle. Fueron construidas entre los siglos XV y XVI con la piedra roja del Baztán y algunas conservan aún la fachada de madera. 
Destacan las de Arraiotz, Elbete, Elizondo e Irurita.

El valle embrujado; Pocas cordilleras de nuestra península despiertan tanto hechizo como esta comarca. No es el más alto, ni el más salvaje. Pero sí el más verde. Mimado por nubes y borrascas, el Pirineo navarro ofrece una magnífica estampa de frondosos hayedos, robledales y prados en los que pastan ovejas y caballos. Y el paradigma de esta exuberancia pirenáica es el valle de Baztán. Está situado al noroeste de la provincia –delimitado por los puertos de Belate, Otsondo e Izpegi y por el Parque Natural de Bertiz– y es un lugar tranquilo y misterioso, un bello cúmulo de palacios y caseríos, bosques y regatas, que encuentra en la tradición, la naturaleza y el idioma –el euskera– sus frutos más preciados. La historia de Baztán puedes palparla en construcciones como el monasterio de San Salvador, en Urdax –un municipio separado del valle, aunque enclavado en su geografía–, que en la edad media servía de refugio a los peregrinos del Camino de Santiago.

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Los lagos en la zona...,En el noroeste navarro, entre los municipios de Urroz y Beintza-Labaien, se esconden dos embalses construidos en 1920. En medio de los bosques de la Navarra Atlántica, surgen estos lagos de montaña como una atractiva sorpresa. La ubicación de los embalses en una cuenca cerrada cubierta de hayedos confiere al lugar una magia especial. Como sacados de un cuento de hadas, los embalses de Leurtza han sido declarados Área Natural Recreativa. Así, el acondicionamiento con fogones, mobiliario, puntos de información combinado con el agua, las laderas boscosas, la tranquilidad y el atractivo paisaje hacen de este espacio natural un destino ideal para familias. 

Una sugerente manera de deleitarse con el enclave es recorriendo un cómodo sendero señalizado de 3, 5 kilómetros y 60 metros de desnivel. A lo largo de éste se revelan los usos, la fauna y la flora del lugar. De esta manera, la escultura de la rana bermeja nos recuerda que este pequeño anfibio es el más característico del lugar y la plaza de la carbonera por ejemplo exalta el antiguo uso de este bosque para la producción de carbón. Déjese envolver por el frescor del paseo y disfrute de la mágica tranquilidad de estos lagos de montaña. Link embalse de Leurtza.


El parque natural de Aiko Harria, a 23 km de Ator Etxea; Si algo caracteriza al Parque Natural de Aiako Harria (Peña de Aya, en castellano) es su espectacular belleza y su atractivo, cualidades que hacen que sea el más visitado de la Comunidad Autónoma Vasca.

Cada año unas 175.000 personas acuden a los centros de información de las comarcas de Orsoaldea (Oiartzun, Errenteria, Pasai y Lezo) y Txingudi (Irun y Hondarribia) para interesarse sobre los atractivos del parque y sus minas. Este número no refleja la afluencia real a la zona, probablemente muy superior, pero sí sirve como referencia para situar a Aiako Harria como el parque natural que más interés despierta entre los ocho situados en la Comunidad Autónoma del País Vasco. Multitud de personas lo visitan durante todo el año, sobre todo el primavera y verano, para practicar senderismo, alpinismo o disfrutar de la belleza del paraje.
El macizo de Aiako Harria tiene la singularidad de ser uno de los extremos de la Cordillera Pirenaica. Es una de las formaciones más antiguas del País Vasco (afloró a la superficie hace más de 250 millones de años) y el algunas de sus rocas se han encontrado fósiles de animales marinos. Los asentamientos humanos datan de hace siglos, como lo demuestran los cromlechs, túmulos y dólmenes que pueden encontrarse en diferentes puntos del parque, así como las minas romanas y los molinos de épocas posteriores.
Asimismo, destaca la diversidad de su fauna. No es difícil ver salmones, buitres leonados o ejemplares de paloma torcaz. Sus bellos robledales y hayedos son el lugar ideal para perderse y olvidarse de las obligaciones diarias.
El acceso más habitual a las cumbres de Aiako Harria se realiza desde Pikogarate, partiendo de las localidades de Irun o de Oiartzun. Por el camino de Artikutza o por el cuello de Aritxulegi también se accede al alto de Bianditz, que se sitúa en la parte central de este Parque Natural y ofrece una bella panorámica del mismo. 

Cuando el viento le zarandea sobre la cresta, el caminante piensa que en cualquier momento va a arrancarle del aéreo camino y saldrá volando hasta la bahía de Txingudi, tan cerca está. No le tira, pero sus susurros sobre las peñas le hacen volver de cuando en cuando la cabeza, no sea que ande por ahí algún intxisuak (duendecillo), dispuesto a jugarle alguna mala pasada. Normal en un territorio agreste y salvaje como éste, de cerrados bosques, peñascos de inquietantes perfiles y negras simas que parecen insondables. Una orografía complicada de perfiles ariscos que se expresa en verticales paredones, aéreas crestas y abundantes cavernas.

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LEYENDAS. Inmejorable caldo de cultivo para condimentar leyendas. Como el de la Dama de Aiako Harria, historia recurrente de las montañas vascas que refiere a la vida de este personaje mitológico que vivía en las cuevas de la zona. O el de los intxisuak, aclamados héroes de Oiartzun, diablillos que moran en la profundidad de estos bosques, también en las cuevas, y que gastan su tiempo en hacer pequeñas maldades a los vecinos.
El macizo granítico de Peñas de Aia constituye el último empujón occidental de la larga cordillera pirenaica, que después de 600 kilómetros de recorrido y antes de amansar sus alturas, se eriza en estas cumbres de nombres difíciles para quien no sea de la zona.
Erroilbide, Txurrumurru, Irumugarrieta... Su talla tampoco es extraordinaria: entre 837 metros sobre el nivel del mar la primera, que es la más alta, y 806 metros la última, la de menor cota. Componen en cualquier caso, un singular macizo de estilizadas formas que ha sido denominado de otras maneras, siempre en razón de la silueta que recuerda en la distancia: la cara de Napoleón, la cara de Cristo o las Tres Coronas son las más conocidas.